A partir de este 15 de enero el precio de la tortilla llegará hasta los 18 pesos para algunas regiones de Chiapas debido al incremento que han presentado algunos insumos, puntualizó José Ramón Salazar Ballinas, presidente del grupo de los industriales de la Masa y la Tortilla.

En ese sentido, expuso que uno de estos insumos es la harina, la cual a partir de esta segunda semana de enero aumentará sus precios, lo que tendrá un impacto directo en el costo final del kilogramo de la tortilla.

El líder del sector industrial puntualizó que ahora la tonelada de este producto ya superó los 13 mil pesos, situación que complica el trabajo del sector.

Bajo ese argumento, pidió al gobierno federal, estatal y a todos los funcionarios involucrados, a que implementen políticas públicas para corregir esta irregularidad.

Aunado a toda la situación que viven los industriales, agregó que Chiapas lleva 14 trimestres con una situación económica desfavorable, de ahí la importancia de que las autoridades implementen estrategias que permitan afrontar este panorama adversa que se tiene en la entidad.

Uno de los temas preocupantes, dijo, es que el incremento en la tortilla puede generar que el consumo disminuya y que la industria presente más problemas financieros.

Las quejas de los empresarios también se centró en las altas tarifas que ha tenido la Comisión Federal de Electricidad (CFE); en este rubro, también buscarán -por la vía legal- que los precios sean preferenciales para los empresarios.

Pidieron a la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) a que evite la cacería de los comercios, porque los precios los rigen otras instituciones y los pequeños empresarios son los que dan la cara con la población.

Al preguntar si un subsidio podría resolver el problema, el líder del sector respondió que lo ideal es regresar al nixtamal (maíz criollo) para evitar intermediarios y se fortalezca la cadena de valor.

Finalmente, reconoció que ahora ya no se vende una tortilla de calidad; el producto lleva, ahora, químicos, blanqueadores o conservadores y la fibra -lo que necesita el cuerpo- ya no se pone en el alimento básico.